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EDUCACIÓN EN VALORES EN EL BALONCESTO

En verano de 2015 llegó una nueva animación de Pixar que dejó maravillado a medio mundo. Pequeños y grandes se emocionaron con Inside Out, una película ideal para trabajar la educación emocional. Aprovechando el éxito que tuvieron estos peculiares personajes, queremos iniciar un nuevo proyecto para introducir los valores del deporte.

Cuando hablamos de las bases en un deporte, concretamente en el baloncesto, no nos referimos sólo a saber realizar satisfactoriamente ciertos gestos técnicos como botar, tirar o pasar. También nos estamos refiriendo a enseñar y adquirir unos valores positivos con respecto al deporte, empezar a entender la importancia del respeto, del compañerismo y de la deportividad. De hecho, esta segunda rama nos parece inmensamente más importante. Una buena base en valores será clave en un futuro para progresar en cualquier deporte, tanto a nivel individual como colectivo.

Partiendo de esta idea, nos surgen una serie de preguntas, no siempre fáciles de resolver: ¿Qué sienten nuestros jugadores cuando juegan a baloncesto? ¿Cómo se sienten cuando fallan un lanzamiento? ¿Tienen miedo cuando les proponemos nuevos retos?, etc. Para intentar resolver estas preguntas, entre otras, proponemos una nueva iniciativa.

Este nuevo proyecto estará dividido en tres fases progresivas que ayudará a las tres partes implicadas. Por un lado, permitirá a los entrenadores acercarse a los sentimientos y a las inquietudes de los pequeños deportistas. Por otro lado, los padres estarán informados sobre las reacciones de sus hijos e hijas, y podrán entender de forma más precisa qué significa el baloncesto para ellos y cuáles son sus expectativas en un futuro. Pero, sin duda, los más beneficiados de esta educación emocional son los niños y niñas. Durante estas tres fases irán descubriendo que dentro del deporte se experimentan una gran variedad de situaciones que pueden responder a diferentes sentimientos, incluso a sentimientos opuestos. Y todavía más, verán que esta diversidad de emociones es una de las mayores riquezas del deporte.

A continuación, explicamos las tres fases en las que hemos dividido nuestro proyecto, a pesar de que somos conscientes de que se pueden hacer variaciones dependiendo de las necesidades y de la edad del grupo. Hay que decir que nosotros hemos dividido las fases de forma que cada una de ellas corresponda a un trimestre de la temporada.

FASE 1: CLASIFICAMOS NUESTRAS EMOCIONES

Para esta primera actividad hemos construido los protagonistas de la película. Los hemos realizado con botes reciclables. Por si todavía no los conocéis, os los presentamos, ellos son (por orden): la Ira, el Miedo, la Alegría y la Tristeza. Es cierto que en el film también aparece el Asco como uno de los protagonistas principales, pero creemos que en el mundo del deporte este sentimiento pasa a un segundo plano. Así que nos limitaremos a trabajar con estos cuatro personajes.

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El primer día, tendremos que presentar nuestros personajes a los jugadores. Probablemente ya conocen quién son, pero aún así repasaremos qué representan cada uno de ellos y, muy importante, les pondremos nombre. Es recomendable que cada uno tenga el nombre de la emoción que representa.

A partir de este momento, el entrenador o entrenadora traerá cada día tres tarjetas con tres situaciones diferentes que nos podemos encontrar en entrenamientos, en partidos, en ratos de vestuario, etc. Cualquier situación que se pueda vivir en el mundo del baloncesto será aceptada a pesar de que es preferible que estas situaciones sean reales, es decir, que se hayan vivido en el grupo porque puedan recordar cómo se sintieron y les será más fácil la clasificación. A continuación, dejamos unos cuantos ejemplos de situaciones que podemos plantear:

  • El entrenador me felicita
  • Mis padres vienen a verme al partido
  • Mi compañero ha fallado un lanzamiento
  • He ganado un juego en el entrenamiento
  • Tengo que hacer un cambio de mano que no me sale muy bien
  • El entrenador me ha llamado la atención porque estaba hablando mientras
  • Mi hermano me ha dicho que juego muy bien
  • Mi amigo no quiere ir conmigo de pareja

El entrenador, junto con el resto de jugadores, irá clasificando estas situaciones en los diferentes botes. Hay diferentes motivos que nos hacen pensar que esta actividad es mejor hacerla de manera grupal. En primer lugar, es una actividad inicial y, por lo tanto, introductoria. Es lógico, entonces, que tenga las mismas características para todos los jugadores. En segundo lugar, el hecho de debatir entre todos donde colocar estas situaciones puede ayudar a ver que una misma situación puede tener diferentes visiones. En tercer lugar, podemos aprovechar para educar ciertas situaciones, por ejemplo, “Mi compañero ha fallado un lanzamiento”, probablemente muchos niños y niñas lo relacionen con un sentimiento de ira. Tenemos que reconducir estos sentimientos para hacerlos ver que el deporte está lleno de errores y que todos los cometemos. Que no tenemos que juzgar a nuestros compañeros por haber fallado sino que nuestra reacción tiene que ser positiva, animarlo para que meta la siguiente. Por lo tanto, esta actividad también les servirá pare ver que lo que sentimos en un primer momento no siempre es lo correcto y que tenemos que intentar reconducir nuestros sentimientos para buscar el mejor equilibrio personal. En último lugar, al hacer la actividad de forma colectiva, estaremos fomentando el significado de equipo, ayudando a que entiendan la importancia que tiene la opinión de cada uno de los compañeros.

FASE 2: ¿CÓMO NOS SENTIMOS DESPUÉS DE JUGAR A BALONCESTO?

Esta segunda fase es de percepción individual. Consiste en que cada niño y niña pueda expresar como se siento después de cada entrenamiento o partido. Cada jugador tendrá una tabla personal con cuatro filas, cada una de ellas encabezadas por una de las emociones. Al finalizar cada entrenamiento o partido, tendrán que colocar una pegatina en el sentimiento que mejor resume su situación en aquel momento. Será un trabajo de todo un trimestre que finalmente obtendrá un final claro sobre qué sentimiento predomina cuando el niño o niña practica este deporte. La decisión tiene que ser personal y tenemos que evitar posibles contagios entre jugadores, de forma que cada cual exprese realmente lo que siente. El entrenador también puede realizar esta plantilla porque también es muy importante saber cuáles son sus sentimientos. Además, de este modo ellos se darán cuenta que todos los sentimientos son respetables y que es una tabla totalmente personal e intransferible donde nadie será juzgado. Entregar esta tabla a los padres también puede proporcionarles información relevante para ellos.

FASE 3: UNA SITUACIÓN PARA CADA SENSACIÓN

Esta tercera fase se hará en un día aleatorio de final de temporada, donde ya se habrán vivido una gran variedad de situaciones. Consistirá, de nuevo, en una actividad individual, donde los jugadores tendrán su propia plantilla. Tendrán una imagen de los 4 sentimientos y cada uno de ellos irá acompañado de la situación que los niños y niñas crean que resume mejor esta emoción. Esta actividad tendrá una doble intención. Por un lado, servirá para acabar de clasificar las situaciones en las diferentes emociones. Por otro lado, servirá para dar un vistazo en el tiempo, recordar momentos de la temporada y aprovechar para hacer un cierre con las diferentes situaciones vividas.pdflogo
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