Sin duda, esta semana está marcada socialmente por las Elecciones Generales del domingo. El tan ansiado y repetitivo 26J.

Pero este final de mes también es época de elecciones baloncestísticas. Todos los amantes del baloncesto tenemos decisiones a tomar estos días.

Estrellas del baloncesto que cada vez brillan con más fuerza y que, despacio, van creando su propia historia. Y no, no me estoy refiriendo a la final de la NBA. Me refiero a vosotros y a todos y cada uno de vuestros jugadores. En la mayoría de clubes es el momento de empezar la nueva temporada y todos vosotros tenéis mucho que decir estos días.

Los más pequeños tienen que pensar en qué equipo quieren jugar, de qué manera quieren formar parte del grupo, que harán para impresionar al entrenador y cómo conseguirán hacerse amigo de sus compañeros. Por suerte, ellos lo hacen fácil, con su inocencia y espontaneidad muchas veces es suficiente. Pero si apenas ahora empiezan la aventura del baloncesto, tendrán que pasar por un gran momento que probablemente les provoque más de un dolor de cabeza, escoger el dorsal que los acompañará cada vez que salgan a la pista, aquel que será sólo suyo dentro del equipo y que será la estrella que los ayudará a brillar. Así que, no soy nadie para obligaros a nada, pero os pido que le deis la importancia que merece este momento; que penséis en qué ha significado vuestro número para vosotros, y que vuestros jugadores sean felices con la elección que tomen. Y para muchos de ellos, el inicio de la temporada irá acompañado de sus primeras zapatillas de baloncesto, aquellas que sólo poniéndotelas te hacen volar más que nadie y correr más rápido que en sueños.

Y los entrenadores, elecciones complicadas, a veces… cerrar etapas, despedirse de los jugadores y las familias del grupo, planificar la nueva temporada, decidir el nivel de juego del grupo, confiar en otros entrenadores para crear un buen equipo técnico… muchas cosas importantes para decidir en poco tiempo.

Pero, ¿sabéis qué? Que vuestra elección será la correcta porque será una elección hecha con el corazón, donde no habrá urnas, ni tampoco papeletas. ¿Qué más da? Los ganadores serán nuestros equipos y no tendremos que enfrentarnos en peleas absurdas para conseguir el poder. El poder es nuestro desde el momento que formamos parte del baloncesto. Un poder apreciado por todos nosotros, un poder que sólo los que estamos aquí sabemos lo valioso que llega a ser. Tenéis muchas papeletas imaginarias para escoger el futuro de vuestro equipo y para crear vuestra temporada perfecta. Y sí, son diferentes entre ellas, tienen incertidumbres y dudas que sólo con el paso de los meses y con el buen trabajo se irán resolviendo. Pero fijaos bien, todas ellas tienen algo en común: todas tienen impregnadas gotas de ilusión y aquel punto de nerviosismo previo cuando algo grande está a punto de llegar…

Suerte, mucha suerte en vuestras elecciones y ¡qué gane el buen baloncesto!

Ana Hernández

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